Normalmente, cuando leemos las palabras orgánicas, biológicas y ecológicas dentro del ámbito de la alimentación tendemos a pensar que es lo mismo. Cierto es que son tres adjetivos sinónimos que sirven para designar a aquellos alimentos o productos que no han sido tratados con ningún tipo de producto químico y pesticidas, y siempre bajo el respeto al medio ambiente, la eficiencia y la sostenibilidad. Pero ¿existe realmente diferencia alguna con respecto a la alimentación orgánica, bio y eco? Te lo contamos a continuación. Muy atentos.

 

plantas en la tierra

Según la RAE

Para conocer en un principio estos tres términos, lo primero que hacemos es profundizar en sus significados a través del diccionario de la Real Academia Española (RAE).

 

Orgánico. Dicho de un cuerpo: Que está con disposición o aptitud para vivir. Dicho de una sustancia: Que tiene como componente el carbono y que forma parte de los seres vivos.

 

Biológico. Natural o que implica respeto al medio ambiente al evitar el uso de productos químicos.

 

Ecológico. Perteneciente o relativo a la ecología. Realizado u obtenido sin emplear compuestos químicos que dañen el medio ambiente. Agricultura ecológica. Tomates ecológicos. Dicho de un producto o de una actividad: Que no es perjudicial para el medio ambiente.

 

Una normativa europea regula estos tres términos

Como hemos dicho, actualmente estos tres términos son tratados como sinónimos. De hecho, la legislación vigente de la Comunidad Europea que los regula –reglamento 834/2007– plantea que las palabras orgánica, bio y eco podrían usarse de manera equivalente para referirse a un mismo alimento o producto, estos son exclusivamente productos vivos o sin procesar, alimentos preparados, piensos para animales, semillas y materiales de reproducción, plantas salvajes y algas.

 

Los alimentos que llevan alguna de estas denominaciones comparten una característica esencial: el origen, ya que cualquiera de estos tipos de alimentos provienen de una fuente natural, sin contaminación de productos químicos, pesticidas o fertilizantes, o en el caso de la ganadería, son aquellas razas autóctonas, sin manipulación genética y alimentadas con pienso natural y ecológico, sin manipulaciones genéticas.

 

El consumidor sí pone diferencias

 

En el término legislativo, como hemos podido comprobar, no hay ninguna diferencia entre los términos orgánico, ecológico (eco) y biológico (bio), sin embargo, en la práctica y en el día a día del propio consumidor quizá sí que se marcan una serie de diferencias con un carácter puramente subjetivo, principalmente entre los términos más “confusos”. Mientras los alimentos biológicos suelen entenderse como aquellos productos que presentan una gran calidad en sus nutrientes y propiedades en beneficio a la salud, los alimentos eco son aquellos que además buscan el respeto y la protección del medio ambiente, de forma que no pueda verse alterado por ningún proceso productivo.

 

Tal y como hemos podido comprobar, pese a que en un principio los términos orgánico, ecológico y biológico pudieran generar algún tipo de confusión, nos estamos refiriendo al mismo concepto natural. De hecho, el 25% de los ciudadanos emplean el término “ecológico” cuando buscan en un producto o alimento la eficiencia, la responsabilidad y la sostenibilidad con el medio ambiente, además de referirse y considerar con este término que se trata de un “producto completamente natural” y, por tanto, mejor para la salud del consumidor.

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