No encontramos en pleno cambio y evolución hacia nuevas formas y hábitos de alimentación. Cada vez es mayor la preocupación y demanda del consumidor en pro de una alimentación con productos más saludables, personalizados y ecológicos que, además de aportarle bienestar físico y mental, no perjudique al medio ambiente. Pero, ¿cómo será la alimentación del futuro? La ciencia nos da la respuesta.

 

Químico cogiendo una planta

 

El “diseñador de alimentos”

En el futuro existirá una nueva rama profesional que se encontrará a medio camino entre el científico y el chef. ¿Por qué? Estos “diseñadores de alimentos” serán los responsables de lo que comeremos en el futuro. Se encargarán de cambiar las propiedades nutricionales de muchos alimentos e incluso llegarán a reducir los tiempos de producción y recogida de los cultivos, y mejorarán las condiciones de algunas plantas para que puedan sobrevivir en condiciones climatológicas extremas.

 

Los expertos aseguran que en el futuro seremos más de 10.000 millones de personas en el mundo, pero nuestro actual sistema productivo no es tan elevado como para llegar a alimentar a tantas personas. Es por ello que, los científicos investigan y estudian nuevos alimentos, desde cereales de ultima generación, nuevos tipos de frutas desconocidos hasta ahora o chuletas que no provienen de animales.

 

Dentro de 30 años comer seguirá siendo un placer y es por ello que, investigadores tecnológicos de AINIA, estudian texturas y sabores de productos en los que se aplicará la tecnología para evitar ese procesado industrial de muchos alimentos actuales y obtener productos más naturales y agradables para el consumidor.

 

Los insectos como fuente de proteínas del futuro

Aunque ahora nos pueda parecer imposible, los insectos serán las nuevas fuentes de proteínas del futuro. De hecho, un informe de la FAO, la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, asegura que una dieta a base de insectos puede convertirse en la solución a los problemas de escasez y hambre del planeta en el futuro. Además, incorporar masivamente los insectos a nuestra dieta puede ayudar a reducir la emisión de gases de efecto invernadero y de amoniaco.

 

La FAO asegura que, los insectos son una fuente de alimentación muy nutritiva y saludable con alto contenido en grasas, proteínas, vitaminas, fibra y minerales, similar a la de la carne o pescado y a un precio más económico. Este informe indica que, por ejemplo, “el contenido de proteínas, vitaminas y minerales de los gusanos de la harina es similar a la del pescado y la carne”.

 

La carne in vitro

Suena futurista pero no lo es. De hecho, la carne de hamburguesa in vitro ya se ha inventado. Ha sido creada por científicos de la universidad holandesa de Maastricht que emplearon células madre de vaca y fabricarla costó 250.000 euros. Este fue el primer paso que se dio para un futuro y prometedor mercado de alimentos de laboratorio. La hamburguesa fue degustada en Londres por expertos culinarios, quienes aseguraron que tenía el mismo sabor, pero con menos grasa. Según algunos científicos, la producción de carne in vitro en el futuro será el mejor sistema para garantizar una alimentación completa a los 10.000 millones de habitantes que habrá en el mundo en 2050.

 

Las medusas como sustitutas del pescado

Las algas que hoy en día empezamos a encontrar en muchos restaurantes exclusivos, no es más que el comienzo de una nueva forma de alimentación. En el futuro, muchos expertos coinciden en que la proliferación de las medusas que se están produciendo ya en el Mediterráneo, el golfo de México y el mar Negro, causarán una merma del pescado. Incluso el caviar, tan conocido hoy en día podría desaparecer, de hecho, ya está ocurriendo en el mar Caspio lo que supone una incipiente extinción de esta especie.

 

Esto es solo el comienzo de una nueva forma de alimentación futura. Los expertos coinciden en que será una realidad no más allá de 2050. Renovarse o morir. La ciencia tiene la respuesta y en ello se encuentra. Lo que sí nos aseguran es que, la alimentación, será en el futuro más sostenible, natural, sabrosa  y saludable. ¿Lo llegaremos a ver? Seguro que sí.

 

 

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